SUERTES Y QUIÑONES

Sin excepción, todos los habitantes de Castrotierra mayores de veintiún años y con domicilio permanente en el pueblo tenían derecha a recibir una parte de los terrenos comunales para su cultivo durante seis años. Para poder participar en la adquisición de "suertes" y "quiñones" a los forasteros se les exigía un mínimo de dos años de residencia permanente en el pueblo. El alcalde nombraba una junta formada por cuatro o cinco vecinos responsables de llevar a cabo el reparto. Las personas elegidas para la junta no debían pertenecer a la familia.

Parece ser que la distribución entre los vecinos se realizaba después de la época de siega, ya finalizado el verano, en septiembre. La gran extensión de terrenos, parcelas y tierras pertenecientes al común en Castrotierra -una parte de ellas proveniente de la rotulación de monte ocupado por matorrales y encinas- se dividía en porciones de diversos tamaños llamadas "suertes" y "quiñones". Las suertes eran más grandes que los quiñones. Para dar una idea aproximada de la diferencia, una suerte podía medir varias hectáreas, mientras que el quiñón tenía, por ejemplo, un par de heminas. Los labradores de Castrotierra solían recibir una suerte y un quiñón. Había tierras de ladera, de llanura, de barrial, etc. Cada seis años se repartían las tierras comunales del pueblo por sorteo.

La explotación agrícola de las tierras de labrantío repartidas por el Ayuntamiento, según las opiniones recogidas, daba una base de estabilidad a la economía de muchas familias. Este sistema de uso y distribución equitativa de las fincas propiedad del municipio entre los habitantes del pueblo estuvo vigente más o menos hasta hace quince años *. En alusión a esta manera de repartir las tierras para uso vecinal impregnada de sentido comunitario, un hombre pronunció una frase certera que sintetiza lo dicho al respecto: "Era Castrotierra todo el mundo tenía su suerte".

Actualmente las tierras comunales se subastan al mejor postor entre los vecinos del pueblo y el dinero obtenido en la subasta va a parar a las arcas del Ayuntamiento.


* No hay unanimidad sobre esta fecha. Algunos vecinos dicen que este sistema de reparto de tierras duró hasta hace menos tiempo.

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