CASTROTIERRA DE VALMADRIGAL

En la amplia llanura de la Tierra de Campos leonesa, a 46 km de León, situada a 845 metros de altitud, se halla la histórica villa de Castrotierra. La carretera N-120 ofrece al visitante una excelente vía de comunicación.

El pueblo todavía conserva viviendas de barro y adobe, material de construcción tradicional. Merece la pena visitar las bodegas de la zona conocida como “el castillo”, ya que es una de las más típicas de Castrotierra. Algunas bodegas contienen el sistema de prensado de la uva llamado de “viga y piedra”.

La antigua casa del cura posee una bodega subterránea con un horno cuyos canales extendían el calor por debajo de las habitaciones. Este sistema de calefacción recuerda al hipocausto romano. Castrotierra cuenta con un frontón y una pista deportiva moderna para practicar baloncesto y balonmano. 

Los caminos rurales de acceso a la localidad se convierten para el paseante en senderos con encanto paisajístico, especialmente el que lleva hasta Vallecillo (con montañas a lo lejos) y el que desemboca en el valle regado por el arroyo de Valdemuriel.

El término “Valmadrigal” significa: valle del río Madrigal. Este río es afluente del Cea y riega algunas de las localidades apellidadas “de Valmadrigal” como Castrovega y Santa Cristina. 

Se desconoce la fecha de construcción de La iglesia de Castrotierra. Esta iglesia, donada por Fernando II al Obispado de León en 1165, alberga dos retablos barrocos. El del altar mayor está dedicado a San Pedro, patrón de la localidad, y el retablo lateral al Santo Cristo. Destaca la artística arqueta de aloja el sagrario. Parte de la primitiva torre desaparecida, que era de estilo mudéjar, aún es visible. En el suelo del pórtico se aprecia, formada con piedras, la flor hexapétala, antiguo símbolo solar que representa la vida eterna.

 En 1574 el orfebre Francisco Collantes recibe el encargo de labrar en plata la Cruz Grande de Castrotierra, que se exhibe públicamente dos veces al año: en la procesión del Encuentro de Semana Santa y en la fiesta de San Marcos (25 de abril). 

Algunas de las antiguas eras se han transformado en suelo edificable donde se construyen segundas residencias y chalets con jardín. También es interesante la visita a la zona de protección de avutardas, ya que este es uno de los últimos lugares de Europa donde vive la especie. Su caza está terminantemente prohibida.

Un cordel, por donde bajan los rebaños de ovejas merinas hacia Extremadura, corta perpendicularmente el camino que conduce al pueblo de Vallecillo. En el valle de Castrotierra han aparecido restos arqueológicos (cantos tallados) que indican la presencia de actividad humana durante el Paleolítico inferior. Se han encontrado hachas neolíticas llamadas popularmente “piedras del rayo”. Estas piedras pulidas eran colocadas en las casas para alejar las temidas tormentas y para proteger el ganado de las enfermedades.

Durante la 1ª Edad del Hierro (900-450 a. de C.) existió en Castrotierra un castro preastur cuyos habitantes vivían en cabañas circulares de adobe con techumbre vegetal, cultivaban la tierra y cuidaban del ganado. Este castro responde al tipo Soto de Medinilla (Valladolid) y se inscribe dentro de la cultura castreña del Noroeste.

En la Edad Media Castrotierra tuvo un castillo edificado sobre el antiguo castro prerromano. Según el historiador José Avelino Gutiérrez, este fuerte, que era de tierra prensada con planta ovalada, disponía de un foso seco, una torre circular de 9 metros de diámetro y terraplenes defensivos (aún existentes). La fortaleza formaba parte de la línea a de vanguardia que protegía el Reino de León de las posibles incursiones de los ejércitos castellanos. la primera mención segura de Castrotierra se contiene en el documento de confirmación de Bermudo II a la Iglesia de León, año 985. En 1120 Ruy Díez figura como tenente de la fortaleza de Castrotierra en nombre del Rey. Parece ser que a los pies del castillo estuvo emplazada la picota y horca destinada a juzgar y administrar Justicia a los delincuentes de la zona. Tal vez los huesos que aparecen en derredor correspondan a los ejecutados. 

Estando en Castrotierra Fernando II y Doña Urraca se firma en 1165 una importante carta de donación de iglesias locales a la sede legionense (es decir a la Catedral de León), ante la presencia de toda la corte real, además de siete obispos, el gobernador de las torres de León y varios condes, entre ellos el conde del Bierzo. De este modo da comienzo el Señorío Eclesiástico de Valmadrigal. En el año 1255, Alfonso X mandó derribar el castillo de Castrotierra, mediante una orden dictada en Palencia. No se sabe con exactitud el motivo que impulsó al rey a tomar esta decisión. 

El mismo rey un año después concedió a Castrotierra el privilegio de un mercado todos los jueves, a petición del obispo D. Martín Fernández. Este mercado medieval en 1259 se trasladó al sábado. Anteriormente, en 1168, Castrotierra sufrió un asedio y fue recuperada por Fernando II de León, ya que la villa había sido invadida por las tropas del monarca Alfonso VIII en las disputas por el dominio del Infantazgo de Tierra de Campos. Esta victoria militar se recoge en las crónicas de la época: “rege Fernandus Castroterra cercavit et prehendit”.

 De acuerdo con el historiador Justiniano Rodríguez, Castrotierra fue la capital del señorío eclesiástico de Valmadrigal. Los obispos de León, ostentaban la jurisdicción civil y criminal sobre todo el territorio del señorío compuesto por las localidades de Matallana, Castrovega, Gallegos (desaparecida a causa de la guerra y la peste), Santa Cristina, Pilella (de ubicación desconocida) y Castrotierra. Tras la reunión que en 1242, mediando Fernando III, El Santo, mantuvieron los concejos del señorío y entre ellos el de Castrotierra con los canónigos de la Catedral de León, la “fonsadera” (obligación por parte de los vasallos de reparar el castillo) fue suprimida y sustituida por dos sueldos leoneses por persona que se entregarían una vez al año. En 1587, Felipe II decidió suprimir los señoríos con rentas inferiores a 40.000 ducados, incluido el de Valmadrigal, para fortalecer el poder del rey, siguiendo la doctrina del absolutismo monárquico. El señorío había durado aproximadamente 400 años.

Juan de Acuña, el duque de Valencia de Don Juan, construyó una “casa fuerte” en el área del castillo Castrotierra, en el último tercio del siglo XV, hecho que provocó un conflicto con la iglesia legionense, en teoría propietaria legítima de Castrotierra. El duque fue excomulgado por el cardenal de Santa Práxedes, intervinieron los Reyes Católicos y finalmente el problema se resolvió a favor de la Iglesia en los tribunales.

El censo real de 1591 (época de Felipe II) indica que había en la localidad 48 “pecheros”(personas que pagaban impuestos), 4 hidalgos y 2 clérigos.

De acuerdo con el Catastro de la Ensenada, realizado en 1752, Castrotierra pertenece a la marquesa de Palacios y Castrofuerte, por cuya razón la paga cada vecino 15 maravedís y las viudas 14. Se afirma en este documento que se cultiva cebada, trigo y centeno, que los huertos de hortalizas eran de primera calidad, que las viñas producían todos los años y también que había tierra montuosa de pasto y leña. De acuerdo con el Diccionario de Madoz, en 1847, Castrotierra era así: 200 vecinos, clima frío pero sano, pocas enfermedades, producción de cereales y algo de caza, la alcaldía dependiente de Villeza, el maestro cobraba 14 fanegas de centeno.

En el transcurso de la Guerra Civil (1936 - 1939) se acercaban hasta Castrotierra camiones militares para requisar un porcentaje del trigo y los jatos de los agricultores. Diecinueve vecinos del pueblo fueron enviados a la cárcel de San Marcos. Todos ellos regresaron sanos y salvos a sus casas, gracias a la intercesión del entonces cura del pueblo Don Daniel García Santos. 

A mediados del siglo XX aún se podían ver las ruinas de la ermita de Santa María situada en la calle del mismo nombre.

Con el paso de los siglos el nombre de Castrotierra ha ido evolucionando hasta llegar a su denominación actual: siglo X CASTRO IUVARA, s.X CASTRO DE TERRA, s.XII CASTRO TERRA, s.XII CASTRUM TERRE, s.XIII CASTROTERRA, s. XX CASTROTIERRA. 

A lo largo del tiempo en Castrotierra se han desempeñado diferentes oficios: relojero, sastre, hortelano, criador de palomas, encargado en tienda de alimentación, apicultor, herrero y herrador, tratante de ganado, carnicero, fabricante de quesos (un hombre llamado Dativo), etc. No obstante, la profesión más frecuente en esta localidad ha sido la de agricultor. 

A tenor de los datos demográficos que ofrece el INE, en 1900 había 250 vecinos en el pueblo. Durante el siglo XX se alcanzó un punto culminante de población en 1960 con 348 habitantes. Y a partir de ahí en número de pobladores fue decayendo paulatinamente. Hasta llegar al momento actual, año 2021, en el que la cifra de habitantes se sitúa en 111 vecinos. Gran parte de este descenso se debe a la emigración a ciudades como Madrid, Barcelona, Vitoria, Avilés, Bilbao… 

En Castrotierra se cuentan leyendas como “la bruja de las eras” (las torvas), “el renubero” (ser mitológico que provoca las tormentas), la huéspeda de ánimas (el equivalente leonés de la Santa Compaña gallega), la “cueva de los moros” (según la cual descansan en una colina del castillo los restos de soldados árabes muertos en un ataque al fortín) o “la gallina de los doce pollos de oro” (leyenda de origen romano). Esta última leyenda ya es citada por César Morán en su afamado libro “Por Tierras de León” de 1925.

Ancianas como Nicéfora Rodríguez Jaular, dotadas de una portentosa memoria, han recordado canciones, antiguas costumbres y romances populares de muchos versos como el titulado “Mandaba el rey pregonar”. 

Ciertas tradiciones, costumbres y fiestas se han perdido: la hoguera de San Martino, conjurar “la nube”, las misiones, la cencerrada, las procesiones de rogativa para pedir la lluvia, el palo de los pobres, los “refranes” de los mozos por San Antón, los ramos de mozas (que colgaban los jóvenes en los balcones), el comercio con los hombres de la montaña, los “hilorios”(llamados en otros lugares de León filandones), el volteo de las campanas, la vacada, los ramos de rosquillas y la “cantada de la cordera” (teatro religioso-rural protagonizado por pastores que atraía a muchos visitantes). 

En cambio, otras costumbres, usos y asociaciones si han perdurado: la “capillita” de la Virgen Milagrosa (un pequeño altar que va rotando de casa en casa), la procesión del encuentro en Semana Santa, (en el Domingo de Resurrección, durante la procesión se cantan unos hermosos versos a la Virgen), las Hijas de María (que poseen un magnífico estandarte), las Hijas de San José llamadas “josefinas”, la bendición de los campos, la Cofradía de Ánimas o de la Vera Cruz, la romería a la ermita de San Miguel de Montañán (que se celebra cada cuatro años) y las fiestas patronales. 

En la localidad se han practicado diversos juegos: juegos de cartas como el julepe, el dominó, el frontón o pelota a mano, el juego e los cartones, la peonza o peón, la soga o cuerda (juego de niñas), las tabas, las chapas, etc. 

En este pueblo se siguen utilizando localismos, términos de dialecto leonés y castellano antiguo: chalán (tratante de ganado), cernada (ceniza de leña), dijon (dijeron), pega (urraca), espurrirse (estirarse), majuelo (viñedo), trinquete (frontón), zaquilada (saco lleno de trigo), bocarón (ventana del pajar), bufina (viento frío), pindio (inclinado), guipar (ver), andancio (enfermedad), murnia (tristeza), chiguito (niño), cingar (moverse), tener cara de renubero (de enfadado), rodea (paño vasto de cocina), emprente (tabique), lizares (cimientos)…

La localidad cuenta con una sabrosa repostería: sequillos,orejas,miguelines, “mariquitas”(magdalenas), flores… Los habitantes de Castrotierra conservan en sus casas y bodegas aperos de labranza y objetos rústicos, últimos vestigios de la vida tradicional. Trillos (que vendían los trilleros de Cantalejo, Segovia), arados, garías, (bieldos amplios), rastras, prensas de queso, cántaros, bregas, “zoletos”, botijos, carros de mulas, cespederas, terreros, azadones, yugos, espeteras (cuadros de madera para colgar cacharros de cocina)… 

En 1995 Tomás Lozano Rodríguez escribió “Recuerdos de antiguas costumbres”, un escrito de 13 páginas donde describe las costumbres y tradiciones de Castrotierra. En el año 2011, el padre agustino Ignacio Castellanos Calzadilla publica el libro “Castrotierra de Valmadrigal, vida tradicional en un pueblo de León”. Anteriormente a estas fechas, el gran historiador JUSTINIANO RODRÍGUEZ escribe “El Señorío Eclesiástico de Valmadrigal, breve reseña geográfica y política”. No debemos olvidar en este apartado sobre publicaciones la tesis doctoral de José Avelino Gutiérrez González, con fecha de 1989, sobre la arquitectura militar en el Reino de León. En su tesis el historiador dedica un capítulo al castillo de Castrotierra. 

Durante el siglo pasado, se fueron introduciendo mejoras importantes para los vecinos del pueblo. Las primeras instalaciones eléctricas se realizaron a cargo de la empresa Electromolinera de Valmadrigal en los años 30 del siglo XX. El agua corriente se introdujo en la década de los 90. En cuanto al asfaltado, éste se llevó a cabo en varias fases a finales del siglo XX. 

Existe un monte con encinas de 300 hectáreas, convertido en coto de caza, que se alquila a cazadores llegados de diversos lugares.

Castrotierra se encuentra en una de las zonas de viñedo destacadas de la provincia de León, junto con el Bierzo, los Oteros y Gordaliza del Pino. Aunque actualmente no se ven viñedos, en el pasado sí los tuvo y en gran cantidad.

El restaurante “El parque” ofrece a sus clientes su plato estrella, un cochinillo asado que ha adquirido justa fama a nivel provincial.

Con fecha de construcción en 1969, la cooperativa, situada a la entrada del pueblo, brinda la oportunidad de probar los vinos de la tierra elaborados con uva autóctona leonesa “prieto picudo”. Los vinos de esta bodega, al frente de la cual está Agustín Paniagua, han recibido diversos premios en certámenes vitivinícolas. 

Actualmente, en el año 2022, desempeña el cargo de alcalde Don Agustín Alaguero. Ayuntamiento de Castrotierra de Valmadrigal 

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