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Mostrando entradas de octubre, 2023

COMBATIR EL INVIERNO EN LEÓN

En las casas de Castrotierra se combatía el frío del invierno leonés con varias estrategias: encendiendo el fuego del hogar, utilizando ropa gruesa y prendas de pana, arropándose en la cama con varias mantas y un "cobertor" (manta bastante pesada hecha con tejido basto) y haciendo uso de tres clases distintas de bufandas durante los meses de más frío: " chaclina " una bufanda más bien pequeña, la bufanda de tamaño normal y " colegial ", un tipo de bufanda grande que incluso se utilizaba para tapar la cabeza. Las paredes de la vivienda de alrededor de 70 cm. de anchura como mínimo en todos sus tramos principales, fueron construidas así a propósito con la intención de recoger y conservar durante el mayor tiempo posible el calor que irradia la chimenea. Había casas como la rectoral que disponían de un sistema de calefacción mediante canales situados bajo el suelo. Los canales extendían el calor por las habitaciones. Este sistema, conocido con el nombre de ...

LA CAZA

En1847 el célebre Diccionario Madoz, al referirse a Castrotierra, revela entre otros detalles que la localidad, aparte de producción de cereales tiene "algo de caza". Una señora del pueblo nos dice que su padre ya fallecido y bastante aficionado a la caza, solía utilizar una escopeta de dos cañones marca "Araíza" cuando iba a cazar. Normalmente cazaba perdices, liebres, codornices, palomas, conejos y avutardas (antes de estar terminantemente prohibida la caza de estas últimas aves), ya que todas las especies citadas hace años eran abundantes por los alrededores de Castrotierra. Le acompañaban en sus salidas cinegéticas algunas de los canes adiestrados para la caza que tenía en el corral, entre los cuales destacaban varios galgos y un lebrel llamado "capitán".ón Cuando regresaba al pueblo, después de haber estado cazando, las alforjas de su caballo casi siempre volvían llenas a rebosar de piezas de caza. A continuación y para que sus hijos pequeños no jugar...

EL HORNILLO

El hornillo de la casa de Ascensión estaba construido en compacto ladrillo de adobe. Era una especie de chimenea, pero bastante pequeña. En su parte frontal presentaba un hueco cuadrado por el que se introducía la leña.  Una vez encendida la llama, se colocaba sobre ella la trébede para cocinar. De la parte inferior delantera sobresalía una plataforma más ancha y larga que la que suelen tener las chimeneas. Esta plataforma servía para apoyar pucheros, fuelles, tenazas, alimentos, etc.  Pegado a la pared por la parte trasera del hornillo ascendía hacia el tejado el túnel que conducía el humo hasta el exterior. El hornillo se utilizaba sobre todo en verano. En invierno era preferible usar la cocina de carbón, la conocida popularmente como "la bilbaína", que se situaba en el salón comedor de la casa. El hornillo objeto de la descripción de este capítulo se encontraba dentro de una caseta de adobes que había en el corral.