COMBATIR EL INVIERNO EN LEÓN
En las casas de Castrotierra se combatía el frío del invierno leonés con varias estrategias: encendiendo el fuego del hogar, utilizando ropa gruesa y prendas de pana, arropándose en la cama con varias mantas y un "cobertor" (manta bastante pesada hecha con tejido basto) y haciendo uso de tres clases distintas de bufandas durante los meses de más frío: "chaclina" una bufanda más bien pequeña, la bufanda de tamaño normal y "colegial", un tipo de bufanda grande que incluso se utilizaba para tapar la cabeza.
Las paredes de la vivienda de alrededor de 70 cm. de anchura como mínimo en todos sus tramos principales, fueron construidas así a propósito con la intención de recoger y conservar durante el mayor tiempo posible el calor que irradia la chimenea.
Había casas como la rectoral que disponían de un sistema de calefacción mediante canales situados bajo el suelo. Los canales extendían el calor por las habitaciones. Este sistema, conocido con el nombre de "la gloria", ya había sido utilizado por los romanos.
En ciertos hogares se rechazó el uso de braseros a causa del riesgo de incendio y asfixia que podía provocar el humo.
Los alimentos ricos en calorías que se tomaban en las casas de la localidad también servían para luchar contra el frío invernal. Se comía cocido muchas veces y el tocino era un alimento muy apreciado.
Algunos dormitorios se situaban precisamente encima de la chimenea en el piso superior de la vivienda, de tal manera que durante la noche las paredes del dormitorio funcionaban como una especie de calefacción transmisora del calor generado por el día dentro del túnel vertical de la chimenea. Este era otro método práctico e ingenioso de mantener caliente una habitación durante un gran número de horas.
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