LA HACENDERA
Una o, como máximo, dos veces al año, los vecinos de Castrotierra eran convocados por el Ayuntamiento, para realizar la "hacendera", una prestación individual a la comunidad, con el fin de mantener el pueblo donde vivían limpio y presentable.
El día de la "hacendera", en otros lugares llamada "facendera" o también "cendera", tras escuchar el aviso del pregonero cuya voz estentórea llegaba hasta el último rincón del pueblo, los vecinos, inspirados por el espíritu de la famosa expresión: "Fuenteovejuna, todos a una", se ponían manos a la obra provistos de pico y pala y comenzaban a retirar piedras de los caminos (ya que los cantos perjudicaban a las ruedas de los carros), en el valle limpiaban el riachuelo, también saneaban los abrevaderos y las fuentes para que corriera mejor el agua, etc.
Si alguien se negaba a colaborar en la "hacendera", era multado. En caso de que un vecino no quisiera realizar la "hacendera" tenía la posibilidad de buscar a una persona que, previo pago, le sustituyera.
Al final de la tarea el Ayuntamiento regalaba pan, vino (a veces el vino lo aportaban los pastores del pueblo) y escabeche a los vecinos que habían participado en la "hacendera" y se organizaba una merienda pública, que terminaba con "las cantarelas", es decir, entonando canciones. Alguna vez el broche final de la merienda -como confiesa sin pudor un vecino- fue una borrachera.
En otras localidades leonesas, este tipo de trabajo comunal en beneficio del pueblo, realizado obligatoriamente a petición del alcalde, y consistente en labores de limpieza y saneamiento, recibía el nombre de "yera".
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