LA FIESTA DE SAN MARCOS
El 25 de abril se celebraba San Marcos, la fiesta más destacada de Castrotierra. La víspera de ese día, los muchachos salían al encuentro de los tamborileros cuando se aproximaban por los caminos de acceso a Castrotierra.
Una vez en el pueblo, los tamborileros dejaban en una casa la borriquilla que transportaba sus enseres e instrumentos musicales y que asimismo les servía como medio de transporte.
Uno de los mozos mayores, en colaboración con los más jóvenes, se ocupaba de hacer la lista de los posibles candidatos (se elegían varias casas) para dar comida y alojamiento a los músicos durante los días que duraba la fiesta. Los mozos que estaban de luto por la muerte de algún familiar quedaban exentos de los gastos de la fiesta.
Al atardecer, los tamborileros tocaban la arbolada o pasacalles, recorriendo las calles, seguidos de cerca por toda la chiquillería y la juventud del pueblo. Era el preludio de la fiesta. Después se organizaba un baile en el frontón o en las eras y si llovía dentro de un pajar o bajo el "cairizo" de un corral de ovejas.
El baile ser prolongaba hasta las nueve o las diez y luego la gente se retiraba a cenar. Tras la cena tenía lugar una verbena que duraba hasta altas horas de la madrugada y a la que asistía la mayor parte de los habitantes del pueblo.
Al finalizar la verbena se organizaba una hoguera. La leña para esta fogata se conseguía en las "tenadas", lugares donde se amontonaban los manojos o haces de sarmientos procedentes de las viñas. Algunos años los dueños de la leña se enojaron y decidieron dar sustos a los ladronzuelos de sarmientos.
Era costumbre que los jóvenes saltaran por encima de la hoguera. Algunos saltadores salían chamuscados. Como era víspera de fiesta, se bebía más de la cuenta por lo que algunos, envalentonados por el alcohol, se dedicaban a tirar las gorras de sus compañeros y amigos al fuego. Como consecuencia de estos actos provocadores solía haber discusiones y peleas, pero todo acababa arreglándose al final con un vaso de vino.
En cuanto despuntaba el día de San Marcos se tocaba la diana y luego los jóvenes iban por las casas de las mozas, novias o amigas para tomar copas y dulces hasta la hora de la misa.
A las once más o menos tocaban para acudir a misa. Los jóvenes, acompañados de los gaiteros recogían primero al señor alcalde -ese día portaba el bastón de mando- después a los concejales y, por último, al señor cura para acompañarles hasta la iglesia, tocando pasacalles.
Antes de empezar la misa se llevaba a cabo la procesión de rogativas. Durante la procesión se transportaba a hombros al santo y a la Virgen por el camino de Valdeabeja o Carremayorga dependiendo de donde estuvieran los campos sembrados. Se cantaban las rogativas y se bendecían los campos. Cuando lo sequía era tan intensa que podía poner en peligro la cosecha se cantaban versos al santo y se ofrendaba a un santo un ramo de rosquillas, que finalmente se rifaba par misas y para el culto al santo.
Una vez acabada la procesión se celebraba la misa, que era de "asistencia", es decir, una misa celebrada por tres o cuatro sacerdotes y cantada por el pueblo. Al "alzar" durante la Consagración los gaiteros tocaban la marcha real, lo cual producía una gran emoción en los asistentes.
Terminada la misa, los gaiteros y los mozos acompañaban al cura párroco y a las autoridades durante todo el trayecto hasta sus casas, tocando pasacalles. A continuación y hasta la hora de comer, la gente iba al bar o a las bodegas y luego se invitaba a los amigos o parientes que no vivían en el pueblo para llevarles a comer a casa.
Después de comer la siguiente diversión consistía en los partidos de los representantes de unos pueblos contra los de otros. Como se trataba de un frontón abierto, se jugaba con el sistema cuatro a cuatro, para se más exactos, tres delante y un "zaguero". Los partidos tenían un máximo de treinta tantos y nos contabilizaban las entradas: así que por esta razón se prolongaba mucho.
Al caer la tarde comenzaba el baile que duraba hasta la hora de cenar. Tomaba la iniciativa la "chavalería" y luego se unían los adultos. Después de cenar se celebraba una verbena que continuaba hasta altas horas de la madrugada.
El segundo día de fiesta comenzaba con la diana, seguida de una misa por los difuntos y, después, juego de pelota. También se solía organizar una carrera de cintas en dos posibles modalidades, a caballo o en bici. Más tarde, la gente se reunía en el bar, caso de que lo hubiera, y, si no, se juntaban en las bodegas.
Tras la comida, más partidos de pelota y luego baile. Cuando tocaban alguna jota, las personas mayores salían a bailar, pero con el ánimo de dar una lección de baile a los jóvenes. Los bailarines veteranos decían que los jóvenes solamente sabían bailar "agarrau". En aquellos bailes se solía cantar una jota que decía:
Arrímate bailador,
arrímate que no pecas,
que bailar y no arrimarse
es comer el pan a secas
La festividad de San Marcos era muy concurrida y participaba con entusiasmo todo el pueblo, además de innumerables visitantes de otras localidades, atraídos por el ambiente festivo, la alegría y la música.
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