"IBAN A CIGüEÑINES"
En general, los moradores de Castrotierra respetaban las crías de cigüeña que tenían su nido sobre el tejado del antiguo campanario.
Existía la creencia de que las aves que devoraban culebras eran sagrados como el ibis egipcio. Según tal creencia -de clara raigambre bíblica-, este carácter sagrado daba protección no era completa.
En contra de la conducta más habitual y extendida entre los habitantes del pueblo, unos pocos vecinos "iban a cigüeñines", aprovechando los momentos, las horas y las circunstancias en que las probabilidades de ser descubiertos se reducían al mínimo.
En la época de cría de la cigüeña, los cazadores subían a hurtadillas hasta la parte más alta de la torre de la iglesia, ascendiendo muy sigilosamente, peldaño a peldaño, por su frágil escalera de madera y, una vez allí, conseguían alcanzar el nido de las cigüeñas ubicado sobre un lateral del tejado, muy cerca de la veleta.
Comentarios
Publicar un comentario