LAS NEVADAS
Hace sesenta años en Castrotierra nevaba mucho más de lo que nieva actualmente. Durante el invierno se producían nevadas que duraban hasta cuatro o cinco días. Las sucesivas capas blancas se iban acumulando en las calles.
A veces, para ir desde una casa hasta otra cercana era necesario abrir caminos con palas. Y lo mismo sucedía en la zona de las bodegas. El paso hacia las bodegas quedaba obstaculizado por la nieve de tal manera que también había que retirarla mediante el uso de palas.
Los caballos no podían beber en los abrevaderos porque una capa de hielo lo impedía. Era menester agujerear la superficie congelada golpeándola con un pedrusco y, una vez hecho un agujero, los animales ya podían saciar su sed.
De las canaletas de los tejados de Castrotierra durante la época invernal pendían "chupiteles" (témpanos de hielo) largos, gruesos y macizos, contra los que a veces los niños lanzaban cantos para divertirse y probar su puntería, al tiempo que intentaban derribar alguno de ellos en una especie de improvisado tiro al blanco.
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