TRAVESURAS INFANTILES
Por la noche la chiquillería del pueblo a veces decidía en espontánea asamblea ir a robar uvas a los majuelos que había alrededor de Castrotierra. Algunos niños se negaban a que los demás fueran a robar racimos de uvas a los viñedos de sus progenitores. Pero los cabecillas, para prevenir y evitar de forma contundente cualquier atisbo de rebeldía, ordenaban comenzar la "sustracción" precisamente por las viñas que pertenecían a los padres de los protestones.
Otra travesura consistía en las riñas y peleas entre grupos de niños que vivían en barriadas distintas. Los del "Barrio arriba", (también llamado el Perché y situado donde está la calle de Santa María) se enfrentaban con los enfrentamientos se reducían a simples escaramuzas, lanzamientos de algunas piedras y rifirrafes sin consecuencias.
En pago de sus diabluras, durante una fiesta de San Marcos por la noche unos vecinos pidieron a un grupo de niños bastantes traviesos que, por favor, fueran a buscar leña a casa de un vecino en concreto. Previamente, los que habían preparado el plan avisaron a ese vecino diciéndole que unos niños irían a robarle leña a su casa. Cuando llegaron los niños a la casa, el dueño, que les esperaba con una escopeta cargada, disparó varias veces al aire con fuego real. El susto fue de tal magnitud que los aterrorizados infantes no pararon de correr -según dicen los que cuentan la anécdota- hasta llegar a la localidad de Castrovega.
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