RIVALIDADES
Es conocida la rivalidad latente que existe en muchos pueblos cercanos entre sí. De vez en cuando, esa rivalidad más o menos contenida, afloraba con inusitada viveza.
Una anciana de Castrotierra fue capaz de recordad la lista de calificativos, sambenitos y apelativos "afectuosos" que, después de algún encuentro, reuniones o festejos, los mozos de distintos poblados de la comarca se lanzaban recíprocamente de forma espontánea ,sin la menor señal de rubor.
Por supuesto, las “lindezas” que proferían unos contra otros, pese al aparente tono despectivo de las mismas, se decían siempre en plan de broma para provocar la risa y de paso, si era posible, chinchar un poco al rival.
A partir de los datos recogidos, exponemos la ristra de motes que la chavalería del contorno profería en son de chanza y burla festiva:
Los muchachos de Gordaliza del Pino eran nada menos que “bárbaros gordalizanos”.
A los provenientes de Vallecillo se les tildaba de “brujos, torre de agujas, la gente bruja, el cura loco”.
A todos aquellos que procedían de Castrovega de Valmadrigal, sin más preámbulos, les llamaban: “los tusos”.
Los naturales de Matadeón de los Oteros recibían el sobrenombre de “los raposos”.
Quienes habían nacido en Villamoratiel eran “ruteros”.
Decían con sorna... Grajalejos: “mataconejos”
Y Santa Cristina: “matagallina”.
A los que vivían en Castrotierra -nadie se libraba de una calificación malévola- les endosaron el apodo de “los pegueros”, porque al parecer, según las malas lenguas, comían “pegas” (urracas).
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