EL CUIDADO DEL GANADO
Las caballerías (yeguas, caballos, machos y mulas) se reunían alrededor de las nueve de la mañana en la Plaza del Ganado, cerca del comienzo de la cuesta que conducía hasta el valle y los pastizales. Todo aquel ganado compuesto por cabezas pertenecientes a diversos propietarios iba acompañado por un cuidador que vigilaba atentamente sus movimientos. Dos eran los lugares de destino posibles para llevar el ganado a pastar: los valles que había detrás de la cooperativa (Valdeabeja, Fuentelateja, Valdelamuerta, Valdelaviera, etc) o los valles por donde fluye el arroyo (Valdecasiilla⁴, Valdecumuña, Valdemuriel). Normalmente, se prefería la primera opción, puesto que en aquellos parajes había más pastos. Al atardecer, las caballerías que habían estado pastando en los terrenos comunales de Castrotierra, regresaban al pueblo por el mismo camino que les había conducido hasta allí. Una vez en el pueblo, prácticamente invadían las calles, formando un gran revuelo, entre nubes de polvo, provocadas...