LOS HOMBRES QUE SE VESTIAN CON SACOS
En el curso de una conversación, un paisano de Castrotierra contaba en 1992 que muchos años atrás (tal vez unos sesenta años), enfrente de su casa vivía una menesterosa familia, verdaderamente pobre, cuyos integrantes se vestían con sacos debido a la miseria que les acuciaba.
Su paupérrimo estado, al que podríamos calificar con las palabras: escasez y severa penuria, alcanzaba tal grado que incluso les impedía comprar ropa o trozos de tela para coserlos entre sí y hacer un pantalón, una camisa, una falda o un jersey.
Por increíble que hoy día pueda parecer, los sacos de tejido basto y a la vez áspero que habitualmente utilizaban los agricultores para almacenar trigo o centeno, eran aprovechados por esa familia indigente para vestirse, después de efectuar varios agujeros en el saco, uno para la cabeza y otros dos para los brazos.
Las piernas de estos desheredados asomaban por el extremo abierto que ya traía el saco. Finalmente, se ataban alrededor de la cintura una correa hecha con hilo de esparto, seguramente encontrada en las basuras, para ajustar al cuerpo su humilde atuendo.
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