EL RAMO DE MOZAS
De madrugada, mientras el resto del pueblo estaba descansando plácidamente en brazos de Morfeo, pandillas de mozos se acercaban con sigilo hasta las casas de las muchachas solteras para colocar en la ventana o en el balcón (con mayor frecuencia en la ventana, porque eran pocas las casas que tenían balcón) una rama de chopo con hojas, arrancada de los árboles del valle. Para encaramarse al balcón, aquellos jóvenes utilizaban una escalera de mano. Ataban el ramo a los barrotes de hierro del balcón o en la ventana con un cordel. Y, al amanecer, la muchacha descubría el ramo, que constituía una prueba de que algún joven del pueblo albergaba interés por ella o ambicionaba ser su novio. Una señora de Castrotierra contaba que no siempre el ramo colocado por el galante Romeo embozado en la oscuridad nocturna llegaba intacto al alba. En ciertas ocasiones, si la muchacha ya tenía pretendiente, éste, a escondidas, retiraba del balcón el ramo depositado por su rival, antes de que amaneciera. ...