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Mostrando entradas de junio, 2023

EL RAMO DE MOZAS

De madrugada, mientras el resto del pueblo estaba descansando plácidamente en brazos de Morfeo, pandillas de mozos se acercaban con sigilo hasta las casas de las muchachas solteras para colocar en la ventana o en el balcón (con mayor frecuencia en la ventana, porque eran pocas las casas que tenían balcón) una rama de chopo con hojas, arrancada de los árboles del valle.  Para encaramarse al balcón, aquellos jóvenes utilizaban una escalera de mano. Ataban el ramo a los barrotes de hierro del balcón o en la ventana con un cordel. Y, al amanecer, la muchacha descubría el ramo, que constituía una prueba de que algún joven del pueblo albergaba interés por ella o ambicionaba ser su novio. Una señora de Castrotierra contaba que no siempre el ramo colocado por el galante Romeo embozado en la oscuridad nocturna llegaba intacto al alba. En ciertas ocasiones, si la muchacha ya tenía pretendiente, éste, a escondidas, retiraba del balcón el ramo depositado por su rival, antes de que amaneciera. ...

LA HACENDERA

Una o, como máximo, dos veces al año, los vecinos de Castrotierra eran convocados por el Ayuntamiento, para realizar la "hacendera", una prestación individual a la comunidad, con el fin de mantener el pueblo donde vivían limpio y presentable.  El día de la "hacendera", en otros lugares llamada "facendera" o también "cendera", tras escuchar el aviso del pregonero cuya voz estentórea llegaba hasta el último rincón del pueblo, los vecinos, inspirados  por el espíritu de la famosa expresión: "Fuenteovejuna, todos a una", se ponían manos a la obra provistos de pico y pala y comenzaban a retirar piedras de los caminos (ya que los cantos perjudicaban a las ruedas de los carros), en el valle limpiaban el riachuelo, también saneaban los abrevaderos y las fuentes para que corriera mejor el agua, etc.  Si alguien se negaba a colaborar en la "hacendera", era multado. En caso de que un vecino no quisiera realizar la "hacendera" t...

"VAMOS AL HILORIO"

Al igual que en otros pueblos de León, en Castrotierra de Valmadrigal se celebraban con asiduidad reuniones de vecinos conocidas bajo el nombre de "hilorios". Después de cenar y durante las primeras horas de la noche hasta las doce o la una se reunían en la cocina, al calor del fuego de la chimenea, grupos de vecinos y vecinas en diferentes casas del pueblo para entretenerse jugando a las cartas, platicando amigablemente o bailando al son de un laúd, un acordeón o una guitarra. Nos remontamos a una época en la que determinadas fórmulas de recreo y esparcimiento modernas no existían. El medio rural apenas contaba entonces con cines o teatros y la televisión, hoy en día omnipresente, aún no había aparecido. Según los comentarios de personas que asistieron en su juventud a los hilorios: "se cosía mucho a la luz de un candil". La denominación de estas reuniones vecinales de marcado tinte social, donde rara vez faltaba el huso y la rueca y que tenía lugar en muchas casas...

LA HOGUERA DE LA NOCHE DE SAN MARTINO

En la noche de San Martino, los mozos de Castrotierra se reunían en una zona elevada del pueblo conocida bajo el sobrenombre de El Castillo, y en ese punto, después de amontonar tablas, troncos, cardos, ramas y sarmientos, organizaban una fogata, prendiendo fuego a la leña previamente transportada en carro desde el valle. Los jóvenes reunidos en torno al fuego contemplaban ensimismados el movimiento ágil y cimbreante de las llamas, removían los rescoldos o añadían más trozos de madera para mantener encendida la hoguera. La estampa creada de un lado por las llamas en medio de la negrura propia de la madrugada y, de otro, por la ubicación de la hoguera en el punto más alto del pueblo, sobre la cima de una gran ladera que dominaba majestuosamente el valle debía de ser cuando menos sorprendente. La hoguera de la noche de San Martino en Castrotierra observada desde la hondonada del valle semejaba un faro luminoso y mágico circundado por un infinito piélago de oscuridad. La alusión al faro e...

INTRODUCCIÓN

No hemos encontrado mejor introducción a las características generales de Castrotierra que las palabras del escritor Donaciano Rodríguez Criado publicadas en el Diario de León. "En la amplia campiña de la llanura leonesa, a 46 kilómetros de León, situada a 845 metros de altitud, incluido su territorio en el antiguo señorío eclesiástico de la comarca de Valmadrigal en el límite de Tierra de Campos, su topónimo se deriva de un asentamiento castreño cuyos restos se ubican al noroeste del pueblo, se halla la histórica villa de Castrotierra con un ámbito territorial de 24 kilómetros de superficie total a la que el arroyo de Valdemuriel proporciona el único cauce de agua de su Término Municipal compuesto sólamente por Castrotierra. La carretera N-120 facilita a los habitantes de la villa un excelente medio de comunicación". La primera parte del libro incluye una extensa panoplia de aspectos relacionados con la vida tradicional: desde descripciones de costumbres y fiestas populares ...

CASTROTIERRA DE VALMADRIGAL EN EL RECUERDO

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Por fortuna, algunos ancianos -verdaderas bibliotecas de cultura popular- todavía recuerdan con bastante exactitud cómo se vivía en las primeras décadas del siglo pasado en el área rural. Vale la pena hacerles preguntas sobre los tiempos de su juventud y sobre las formas de vida que seguramente nunca volverán a repetirse al menos con los mismos matices circunstanciales y de significado. Más que un ejercicio ocioso de nostalgia, se trata sobre todo de ganar terreno al olvido, recuperar nuestras raíces y con ellas una parte valiosa de la identidad personal y colectiva. Las conversaciones mantenidas a lo largo de tres años con personas que han vivido siempre en Castrotierra de Valmadrigal o que, por diferentes motivos, han tenido un contacto regular con esta localidad leonesa situada en la comarca de Tierra de Campos, han dado como fruto una serie de descripciones acerca de las tradiciones y rasgos típicos heredados del pasado. Estas tradiciones (celebraciones religiosas, vocabulario, cos...